25 años de la Recopa: entrevista a Cedrún.

10 mayo, 2020
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10 mayo, 2020 LFN1986

25 años de la Recopa: entrevista a Cedrún.

¿Si echas la vista atrás que es lo primero que se te viene a la mente al pensar en la Recopa?

Pues que el Real Zaragoza es muy grande, que Aragón es muy grande. ¿Qué quieres que te diga, la hostia? Fuimos el referente en ese momento.

 

¿Aquel equipo comenzó a gestarse en la promoción contra el Murcia o afirmar eso es exagerarlo todo para añadirle más historia?

No, a ver yo lo he dicho y lo reafirmare. Independientemente que el día más importante en la ciudad deportiva fue el día de la promoción del Murcia, que lo tengo muy claro, yo creo que el gol de Nayim que iba por el aire eso viene precedido del éxito de un proyecto que se originó el día de la promoción del Murcia, que estuvimos a punto de tocar el infierno y tocamos el cielo con el gol de Nayim. Esos cuatro años se creó un proyecto con gente nueva, con un futbol que todo se entendía, un futbol simpático, agradable, un futbol alegre y con todas esas comparaciones El éxito llego con la culminación del gol de Nayim. Para mí fue… Se toco el cielo. En cuatro años se podría haber tocado el infierno y cuatro años después se tocó el cielo.

 

¿Cuándo lanzaste el órdago de la Recopa en las celebraciones de la copa del 94 estabas convencido o lo decías bromeando?

Sí, convencido. Estaba convencido, si si convencido, porque yo lo he visto por varias razones.

1º Ese equipo, mis compañeros, no se podían quedar en la historia solo por ganar una Copa del Rey o dos o lo que quieras. Tenía que estar a la misma altura que otra época que fue gloriosa, Los magníficos. Esa para mí era fundamental. Este equipo no podía quedarse con un título de Copa del Rey si no que tenía que ser un título europeo.

2º La vida siempre tiene segundas oportunidades. Yo me acuerdo en el 87 una semifinal de la Recopa contra el Ajax de Cruyff, estuvimos a punto de llegar a la final, no lo conseguimos y dije volveremos otra vez.

3º Si te das cuenta, la final del 93 nos dió otra ocasión y otra oportunidad a la del 94 con el Celta. Como yo creo que hay segundas oportunidades y vi que ese equipo tenía que entrar en los anales Ganando un título europeo lo dije bien claro. No fue una “bilbainada”.

 

Justo ese año que venías siendo titulas indiscutible los últimos 10 años te toco tocar un poco más de banquillo. ¿Qué hubiera supuesto para ti no jugar la final? Recuerdo que yo jugué en Feyenoord, el domingo siguiente jugamos en el Nou Camp y me expulsaron, a partir de ahí jugo Pandereta, que es un porterazo. (Pandereta es Juanmi) y si no se hubiese lesionado Juanmi hubiese jugado la final. Lo tengo claro. Pero bueno, el destino me dio la oportunidad de darle. Es que el puesto de portero es un poco cabrón, solo puede jugar uno, yo esa temporada la estaba haciendo muy buena hasta que me expulsaron, entró Juanmi lo hizo muy bien, le dio la confianza y tuvo la lesión en Gijón y bueno… el destino quiso que jugara ese partido. Es como todo, esa noche dormía con Juanmi y teníamos una sensación de uno animarme para que yo hiciese un buen partido y yo animándole a Pandereta por la desgracia que había tenido. El destino me marcó a mí y se lo tengo que agradecer. Era consciente de que ese partido no iba a jugar.

 

Hablando un poco de Sergi que para nosotros el Ligallo siempre ha sido uno de los nuestros. ¿De qué manera y en qué medida describirías su aportación al equipo siendo que no era considerado una estrella? ¿Es una muestra de la importancia del factor humano de un vestuario profesional?

Eres consciente del cariño que le tenemos nosotros a Sergi y yo personalmente tuve mucha relación. Lo tengo muy claro, Sergi era el termómetro de la tristeza y de la alegría en el vestuario. Si él estaba triste, por situaciones que ya sabemos, o el tema de la rodilla, el vestuario estaba triste. Si Sergi entraba en la alegría, los jugadores estaban alegres. Sergi era para nosotros era el magnate. Cuando tú le veías y estaba jodido estábamos jodidos y cuando estaba alegre era tremendo, nos daba nos activaba, os activaba. Para nosotros ha sido… no es la palabra talismán, ha sido nuestro motor, cuando no carburaba el, no carburábamos. Cuando el estaba nos ponía en vida, era muy importante.

 

¿Con qué momento te quedas con la celebración contra el Celta después del robo del Madrid o con la celebración de la Recopa?

 

A ver, las dos son tremendas, la Recopa fue tremenda. Pero yo no iría ni a la del 94 ni a la de la Recopa. Yo iría a la del 86, tengo un recuerdo especial del 86 cuando ganamos al Barcelona, que veníamos en autobús por la carretera nacional y desde que pasamos la frontera con Guadalajara y entramos en Zaragoza, Aragón, por todas las poblaciones y casas próximas a la carretera los aragoneses estaban todos en la carretera hasta Zaragoza. Es decir, la gente salió a la carretera. Luego la Plaza del Pilar llena y tal, pero esa sensación de la gente rural, de la gente del pueblo que hizo parar el autobús y nos estuviesen aplaudiendo y nosotros aplaudiendo eso fue para mí lo mejor. Luego ya la fiesta del Pilar, lleno de gente y todo eso, pero yo tengo el recuerdo de entrar en Aragón todos nos estaban esperando con banderas. Eso fue tremendo. Hoy sería impensable porque entras por la autovía y vas en AVE también.

 

 

 

Tú que has conocido al Ligallo en la parte baja del fondo norte. ¿Qué sentías al defender la portería del fondo norte?

 Hay una cosa muy clara y la conocemos, yo lo digo bien claro. Los jugadores que hay ahora no han conocido los que han sido La Romareda, la exigencia de La Romareda. Entonces claro, El Ligallo era la gente que activaba ante una situación de una exigencia, ósea, animaba. Es decir erais el antidoto de la exigencia que nos marcaban. Aquí yo he visto con 5-1, 6-1 compañeros muertos el día del Sevilla que ganábamos 8-1 porque nos estaban pitando. Aquí le han pitado a Lapetra, a Señor, a mí todos nos han dicho de todo, ¿Qué pasaba? Que había un grupo ahí arriba que animaba, que pasaba de la exigencia, que aplaudía para lo bueno y para lo malo. Erais un poco pues eso. Claro las cosas buenas sí, pero las cosas tal pues ahí estabais vosotros. Claro, ahi estabais, por eso yo siempre he dicho que el día que en Zaragoza la afición sea “HP”, la que siempre ha sido, con el cariño que tengo a la afición eso es que estaremos en primera y en posiciones arriba porque volverá a ser exigente. Cuando vuelva otra vez La Romareda a ser exigente estaremos diremos señores que estamos entre los mejores.

 

Por tratar un poco el gol de Nayim. ¿En qué momento fuiste consciente de que el balón estaba dentro, en qué momento te lo crees? Cuando Esnaider empieza a correr y va hacia el vestuario, porque me tapó mucho Seaman y no sabía. El gol de Juan Eduardo Esnaider lo ví perfectamente, cuando salió el balón dije ¡Buah, a la escuadra! Pero en este me tapo Seaman, pensaba que la había parado, me freno un jugador y estaba el balón en la mano y de repente veo a Gardel corriendo y digo: Dios gol. Así fue.

Nosotros no lo vimos hasta que empezaron a correr todos y del banquillo empezaron a salir y entraron todos al campo.

 

Terminando ya. ¿Crees ahora mismo que esta generación del Real Zaragoza es capaz de hacer algo bueno, muy bueno o es un clavo ardiendo al que nos agarramos?

Cuando nació mi nieto dije “Espero que vea al Real Zaragoza campeón”. Es mi sueño. Yo le puse a mi nieto un pijama del Real Zaragoza, tengo una foto guardada de cuando fue recién nacido le puse una pijamita del Real Zaragoza y mi mayor sueño es que vea campeón al Real Zaragoza

 

 

Para acabar, un saludo para la gente del Ligallo.

Que sigáis igual, igual e igual. No me cambiéis.

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